Al fin se ha producido la noticia,
Argentina nacionaliza el 51% de YPF, petrolera controlada por Repsol. Estas acciones pasarán a estar bajo control estatal, en una labor de expropiación de utilidad pública que ha levantado ampollas en los sectores más conservadores y liberales de nuestro país.
Este movimiento del Gobierno argentino se pretende que sirva para recuperar parte del
control sobre sus recursos naturales, algo que me parece del todo legítimo para un país. Para los que esto no resulta suficiente
vamos a resolver aquí algunas preguntas sobre Repsol, su relación con YPF, la 'españolía' de Repsol y su influencia en la economía de España.
¿QUÉ ES YPF Y CUÁL ES SU RELACIÓN REAL CON REPSOL?
YPF fue fundada en 1922 por el Estado argentino, manteniéndose como empresa pública hasta el
año 1992, en que se inició un proceso de privatización. Este proceso comenzó
debido a las presiones de organismos internacionales (especialmente el FMI) y finalizó en 1999 cuando Repsol se hizo con la mayoría del accionariado.
Repsol controla aproximadamente el 57% de YPF, siendo el socio mayoritario y el que tiene el poder decisorio, pero no en el único beneficiario de las actividades de la empresa. El 43% restante pertenece a capital argentino privado y capital flotante, que es propiedad de capital argentino y extranjero. Entre el capital argentino destaca el que se encuentra en manos de
Ernesto Eskenazi, amigo del ex presidente Néstor Kichner, que llegó a la directiva de YPF en un intento de 'argentinizar' el cuadro directivo. Eskenazi maneja el 25.46% de las acciones, aunque no pagó un solo dólar por ellas, entrando mediante
créditos bancarios que serían devueltos con dividendos. Curioso cuanto menos resulta saber que
Petersen Energía, la sociedad de Eskenazi, tiene su sede en la calle Velázquez en Madrid. Se le acusa de haber incumplido las promesas que le llevaron a YPF, por lo que la presidenta ahora quiere quitarlo de en medio.
¿ES REPSOL UNA EMPRESA ESPAÑOLA?
Repsol, al igual que Telefónica o Endesa,
era hace unos años una empresa pública, como sucedía en Argentina con YPF. Entre 1989 y 1997, Felipe González y José María Aznar se deshicieron de ella, como ocurrió con otras, que son auténticos imperios que generan beneficios de miles de millones que no acaban ya